3 de julio de 2025

¿Para qué sirve una librera (de libros infantiles)?

No sé si te lo has preguntado alguna vez. Inevitablemente, por mi situación actual, yo me lo pregunto y repregunto cada día. Porque si existimos es porque algo aportamos, ¿no? No es que esté en una crisis existencial es que, poco a poco, según me adentro en el “mundo-librería”, voy llegando a ciertas ideas distintas a las que tenía en mi anterior papel de “solo-lectora”.

Ideas sobre las libreras

Hay algo evidente, supongo: una librera vende libros.
Pero una librería no es un supermercado; no vendemos libros por kilos (¡ojalá!). Los libros dicen cosas, un bote de pepinillos no (sin despreciar ni mucho menos el consumo de alimentos, que ese es otro tema).
Algunos libros hablan con palabras, otros con ilustraciones o imágenes y otros con ambas. Las libreras sabemos, en general, lo que dice la mayoría de los libros que están en nuestras estanterías, e incluso cómo lo dicen. Tenemos nociones de quiénes son los y las autoras. Cuando nos preguntan por un tema, un cierto estilo, una tendencia, tenemos algunas respuestas y si no, sabemos dónde buscarlas.
Las libreras tenemos un bonito e inmenso panorama de las últimas publicaciones (y de las no tan novedosas), de lo que cultivan las editoriales y las ideas que transmiten con su manera de publicar y de darse a conocer. Todas las editoriales quieren vender sus libros, claro, pero no de la misma manera. Hay editoriales que publican pocos proyectos muy pensados, para que gusten y para que aporten algo a la escena literaria. Hay editoriales que cuidan el papel y la tinta que utilizan para generar el menor impacto posible, que miden sus emisiones de CO2 y que deciden imprimir en lugares cercanos, en este país.

Libreras y mucho más

Las libreras cogemos el teléfono, mandamos correos, redactamos blogs, colocamos los libros en estanterías y escaparates (en mi caso en mi tienda online), nos peleamos con las distribuidoras para que los pedidos lleguen a tiempo para el o la clienta que encargó un libro para el cumple de su sobrino; devolvemos los libros que no vendemos, seleccionamos los que pediremos próximamente, investigamos nuevas y originales editoriales que merecen ser conocidas.
Las libreras leemos y nos formamos; podemos ayudarte a ver lo que hay detrás de una historia o a encontrar un estilo nuevo que, quizá, aporte otra visión del mundo a los hijos y las hijas adolescentes. Porque los libros no son lo más importante del mundo, pero escogerlos con cuidado es provechoso para nuestras cabezas y las de las criaturas. No olvidemos que los libros son como los medicamentos, suelen tener efectos (algunos inesperados) en las y los lectores.

Entonces, ¿quién soy yo como librera de Hojas de olmo?

Yo aspiro a ser de las libreras que damos a conocer libros, historias antiguas, tendencias, autoras y autores; que generamos expectativas sobre las lecturas, recomendamos títulos y, sobre todo y por encima de todo, de las que promovemos el arte, la literatura como parte del día a día; las libreras que abrimos senderos desconocidos con los libros, y tratamos de que estos sean caminos hacia mundos, ideas, acciones… lejos de la uniformidad y del conformismo.

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