20 de mayo de 2026
¿Por qué leer narrativa es importante para la infancia?
“El uso de la palabra para todos me parece un buen lema, de bello sonido democrático. No para que todos sean artistas sino para que nadie sea esclavo.” Gianni Rodari, Gramática de la Fantasía
Por qué es importante leer narrativa en la infancia
Leer es una actividad del cerebro
Sí, ¡leemos con el cerebro! No leemos con los ojos, ni con la boca, ni con las manos… aunque todas esas partes del cuerpo nos ayuden, la lectura es una actividad cognitiva, es decir, compleja.
Aprender a leer es casi un milagro porque pone en marcha un montón de habilidades (especialmente neurológicas) que las criaturas van desarrollando a lo largo de la infancia; una de ellas es el lenguaje.
El lenguaje (la capacidad de comunicarse con palabras o signos o pictogramas organizados) se va desarrollando en medio de un contexto familiar y un contexto social donde las personas se comunican, o sea, donde hay grupos de personas que, casi sin querer, estimulan que la infancia se desarrolle en todos los aspectos.
La lectura favorece el desarrollo del lenguaje
Cuando las criaturas llegan a poder comunicarse de manera fluida a través del lenguaje, los libros contados o leídos, comienzan a ser, además de un buen entretenimiento, un medio para ampliar esa capacidad comunicativa, pero ¿cómo?
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Enriquecen el VOCABULARIO porque en los libros las y los peques encuentran palabras que en su entorno no se utilizan con frecuencia
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Amplían la COMPRENSIÓN DE FRASES LARGAS que suelen ser más habituales en un buen libro que en la conversación cotidiana
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Favorecen el USO DE EXPRESIONES COMPLEJAS que ayudan a su vez a construir razonamientos más elaborados
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Ayudan a que el DISCURSO de las y los peques sea más organizado, estructurado y claro.
¿Y qué es eso del “discurso”?
Pues la palabra “discurso” no se refiere estrictamente a lo que hacen los políticos en los mítines. En el contexto del desarrollo lingüístico de las criaturas, “discurso” quiere decir más o menos “habla organizada, coherente”. Para que se entienda: si lees el encuentro de Alicia en el País de las Maravillas con el sombrerero (o si lo ves en las versiones cinematográficas), te darás cuenta de lo que es un discurso desorganizado. El sombrerero habla y algo nos suena extraño, no llegamos a entender, nos da la risa, las palabras no parecen tener sentido ni concordar unas con otras… pues esto es lo contrario a un discurso organizado.
Cuando queremos contar algo, exponer una idea, razonar sobre un tema y hasta contar nuestro fin de semana, estamos desarrollando un discurso; no hace falta irse al parlamento, el “discurso” forma parte de nuestras vidas.
¿Y cómo ayuda la lectura a las criaturas?
Las historias también son discursos. Una novela infantil, un cuento, un álbum ilustrado, son discursos narrativos imaginados, pensados y repensados por autores e ilustradores. Tienen una organización, las palabras han sido escogidas con cuidado e introducen elementos temporales que ayudan a su comprensión y a contextualizarlos.
La narrativa infantil es modelo y estímulo para que los y las peques vayan expresándose con coherencia, digan lo que quieren decir y decidan de qué quieren hablar y en qué orden. La lectura de narrativa introduce a la chavalería en un mundo de hechos, pensamientos y emociones que se transmiten de la manera que el o la autora decide y que son interpretados por quienes leen.
Un camino de ida y vuelta
Al igual que las criaturas tienen en las narraciones, cuentos o historias buenos modelos de expresión (¡y diversos!), también pueden experimentar distintas maneras de entender, es decir, los textos infantiles no tienen por qué ser literales y planos sino que pueden ser objeto de interpretación por cualquiera. Con la literatura infantil, las y los peques no solo aprenden a organizar lo que quieren decir, sino que juegan con los significados, con distintos puntos de vista de los personajes o ponen en marcha distintas formas de entender.
Jugar con el cerebro para ser más libres
Si expreso lo que quiero, lo que pienso, lo que me apetece, es posible que alguien me escuche y me entienda. Si leer me da herramientas para expresar lo que quiero, lo que pienso o lo que me apetece decir, entonces la lectura se convierte en un medio que contribuye a la libertad. Si, además, me lleva a comunicarme con las personas de una manera más personal y más clara, es posible que nos entendamos mejor, que compartamos ideas, planes, sentimientos; es posible que resolvamos conflictos de manera dialogada, que haya menos malentendidos, un poco más de escucha.
Si leer narrativa infantil en algo puede servir de enriquecimiento a las criaturas , además de disparar sus emociones y pasar buenos momentos, es en su capacidad de decir quiénes son, cómo quieren vivir y con lo que no están de acuerdo. Por eso:
¡Vivan las historias! ¡Vivan los cuentos! ¡Narremos y escuchemos narrar!
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