24 de noviembre de 2025

¿Regalar un libro?

Es bonito hacer regalos, ¿no?
No se trata de dar objetos sino de todo el ritual alrededor del regalo: pensar en la persona a la que se lo vas a ofrecer (¿quién es? ¿qué le gusta? ¿cómo creo que le hará sentir?), buscar algo que creamos que pueda emocionar al receptor o receptora; ser originales, comerse el coco un poco, envolver el regalo o pedir que nos lo envuelvan, que quede bonito por fuera también. Y luego el momento de la entrega: bajo un árbol, frente a una tarta, en una habitación de hospital o en cualquier momento.

Hacer un regalo es todo un ritual y, si tienes quien te ayude, mejor. El dilema en todo esto es: ¿qué regalar? Porque queremos que sea algo significativo, que ilusione, que no se deje a un lado una semana después de ser regalado; queremos que nuestro regalo sea un buen recuerdo, que quede para siempre; que el receptor diga “Recuerdo aquel regalo que me hicieron por mi sexto cumpleaños” o “¡Cómo me acuerdo del regalo que me dieron al acabar cuarto de Primaria!”

Otra cuestión es el coste del regalo, porque esto también importa. ¿Es ajustado el coste económico del regalo a su valor (funcionalidad, valor emocional…)? ¿Tengo un presupuesto limitado? ¿Es coherente con mi perspectiva sobre el consumo? Estas y otras preguntas pueden surgir en el proceso de búsqueda y adquisición de un regalo para cualquier persona, especialmente para una criatura.

Después de reflexionar sobre estas cuestiones y de hacer regalos durante años, mi conclusión es que uno de los mejores regalos que podemos hacer (si no el mejor), es un libro. Porque un libro no es un simple objeto, es una puerta. Con un libro, una criatura puede sorprenderse, jugar, crear, acceder a conocimientos, distraerse, aprender a leer, practicar un idioma, encender su curiosidad… ¿Cuántos regalos de los que hacemos ofrecen tantas opciones?

Hay miles de libros para elegir en el mundo, en distintas lenguas, con imágenes de una variedad asombrosa, relacionados con distintas culturas; libros puramente ficcionales, libros realistas que se acercan a nuestras vidas; hay libros que proponen preguntas y libros que generan emociones intensas o desconocidas; hay libros que profundizan en temas que ni nos habíamos planteado y libros que aciertan con el tema que más nos atrae; hay libros con formatos enormes, desplegables, en miniatura y colecciones de libros. Hay libros que caben en un bolsillo, libros blanditos y libros gordísimos. Hay libros con historias de la tradición literaria más cercana y libros que nos acercan a países e ideas que proceden de tradiciones lejanas.

¿Y si regalamos un libro a nuestra hija, a nuestro hijo? ¿Qué puede pasar? Pues, como nada es mágico (aunque nos gustaría), puede que no le guste, poniéndonos en lo peor. Pero ocurre, a veces, que el libro que le regalamos unas navidades y que no le interesó, lo ve con mejores ojos un par de meses después, y más si nos tumbamos en la cama junto al peque a leerlo.
También puede pasar lo mejor: que se convierta en su próximo libro de cabecera y, cuando lo haya leído, decida de verdad si le ha gustado o no. También puede pasar que ese libro le conduzca a otro y a otro… Ocurre a veces que el o la peque se dan cuenta de que con el libro se puede jugar, bien porque el propio libro proponga una actividad lúdica, bien porque quiera jugar a representar la historia que ha leído.
Un libro puede intercambiarse con vecinos, con amigas, hacer bookcrossing, donarlo a la biblioteca, a una asociación o al cole del barrio. Un libro puede ser leído por la hermana mayor y, tiempo después, por el hermano pequeño. Un libro que leí de pequeña se lo regalo hoy a mi hijo.

Un libro es un regalo que no se acaba, y más si se regala y se lee con cariño. ¿Que no sabes cuál puede ser vuestro libro infantil o para adolescentes? Hojas de olmo te recomienda.

Recomendaciones

En Hojas de olmo puedes encontrar libros y juegos agrupados por temas y por edades. Estos son solo dos criterios de todos los posibles para agrupar libros, pero resultan prácticos a las familias para ir acotando la elección. En cualquier caso, una de las opciones que más ayuda a la hora de elegir un libro es la recomendación. El diálogo con las familias sobre los y las peques, unido al conocimiento de los libros que tiene la librera, pueden ser la mejor opción para encontrar el libro para un regalo. Si es del gusto de quien lo recibe no se sabrá hasta que la criatura lo lea.

Niñas y niños irán desarrollando sus gustos personales en contacto con diversidad de historias, ilustraciones, imágenes y formatos, y no únicamente con lo que ven más a menudo o lo que lee su grupo de amigos. En Hojas de olmo queremos que la infancia pueda bucear, con sentido y guía, en el océano de libros que se publican hoy en día.

En conclusión: ¿regalar libros? Sí, siempre, en cualquier momento y a cualquier persona, mayor, mediana o pequeña; porque hay tantos libros como personas, estados anímicos, presupuestos, gustos y situaciones.

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