20 de agosto de 2026

¿Fantasía o realidad? Las dos y un adiós

En este tiempo con Hojas de olmo he tenido la sensación de que a veces se piensa que la literatura infantil-juvenil con tramas fantásticas es algo frívolo o desconectado de nuestro mundo…. y no.

Leer fantasía

Aprender a leer es también aprender a interpretar. La fantasía es precisamente un camino a la interpretación; al leer fantasía, lectoras y lectores (peques y grandes) descubrimos un mundo inexistente que muchas veces interpretamos a través de lo que conocemos, del mundo que nos rodea.

Gracias a conocer el mundo y a las personas podemos interpretar la fantasía o una metáfora (que no deja de ser algo imaginado). Y aquí vemos que fantasía y realidad están relacionadas: conocer para inventar e inventar para intuir nuevos mundos (emocionales, sociales…) o realidades alternativas posibles o imposibles.

Conocer el mundo a través de la fantasía

La ficción, la fantasía, nos alejan del mundo pero, desde bien pronto, lectoras y lectores aprendemos a traer esa fantasía a nuestro pequeño mundo para compartir temas, relaciones entre personajes, aventuras y un lenguaje, el de la fantasía, que amplía nuestro repertorio mental y lingüístico; abre caminos que de otra manera permanecerían cerrados.

Por eso, peques y mayores, acerquémonos a la fantasía, ciencia-ficción o ficción en general. Porque a veces, la realidad no es suficiente… y, por supuesto, ¡porque la fantasía puede ser muy divertida!

 

Adiós, Hojas de olmo

Con este llamamiento a la lectura de ficción y fantasía acabo mis dos años de librera, los años de Hojas de olmo.

El proyecto Hojas de olmo, tal y como lo entendí y lo planteé hace dos años, ha llegado a su fin. Quizá otras ramas, otros verdores, nos inunden algún día. Hoy solo espero haber puesto alguna semilla (no me engaño, con «alguna» me conformo) para la lectura, el disfrute con los libros y, sobre todo, para que alguna familia se haya parado a reflexionar sobre ambos pensando en los y las peques.

Este proyecto empezó como una forma de trabajar sin pasar demasiado tiempo fuera de casa; un trabajo que me permitiera correr menos y pasar más tiempo junto a mi hijo (el Olmo que lo inspiró todo). No os engaño: la librería tomó la forma online con el fin de conciliar y vivir con menos prisa, disfrutando un poco más los momentos.

Por supuesto, ha habido bastantes momentos de agobios, de intenso trabajo, de frustración…pero ser librera cuando amas la lectura, los libros, el arte que es la literatura, especialmente la infantil, es una experiencia de aprendizaje y en muchos momentos de disfrute.

Nunca en mi vida he leído y disfrutado tantos álbumes ilustrados, tantos libro informativos, tanta teoría sobre la lectura y sus alrededores. Nunca he ampliado mi mundo literario (estilos, ilustración, procesos lectores, infancia, formatos, historia de la LIJ…) como en estos dos años. He abierto muchas puertas.

Pero quizá me queda una espinita: no haber sido capaz o no haber tenido tiempo o no haber proyectado el modelo de librería para compartir y transmitir todo esto al público; llegar a las personas que se interesan por el mundo de la Literatura infantil y juvenil y especialmente a las propias criaturas y chavalería en general. ¿Falta de habilidades tecnológicas? Seguro ¿Dificultades para comunicar con un lenguaje asequible? Muchas veces ¿Títulos y editoriales «poco comerciales»? Sin duda.

Consciente de todas mis lagunas pero orgullosa de todo lo construido, me dedicaré al mundo de la enseñanza o de la educación o…como se quiera llamar. Vuelvo a ser profesora, que es una buena e ingente tarea, la verdad. Vuelvo a compartir mis pasiones, literatura y libros, con adolescentes. ¡Me gustan los desafíos!

Y me despido, Hojas de olmo se despide, con pena y alegría, con nervios y calma, con decepción y orgullo…con todo eso que hace a las personas complicadas y apasionantes y que hace que sigamos buscando siempre más allá, en medio de historias y palabras pero también dejándonos llevar a otras tierras por la literatura.

 

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Literatura infantil y juvenil: las palabras importan

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