6 de noviembre de 2024
Historias para la infancia o literatura infantil
A que no te imaginas que una niña o un niño crezca sin ver, escuchar o contar historias….yo tampoco. ¿Por qué nos parece tan natural que las criaturas cojan un cuento, lo miren, lo borratajeen, lo manipulen y hasta lo lean?
Los libros no son elementos de la naturaleza; los libros son parte de las culturas. Más que los libros (objeto más moderno de lo que pensamos), las historias que cuentan.
Historias se cuentan en Senegal, en Laos, en Suecia y en Marruecos. Hay historias y niños y niñas escuchándolas por todas partes. Las historias cuentan la vida de los abuelos, explican cómo nació tal continente o tal planeta, las historias enseñan a hablar y a escuchar durante la infancia.
A veces una historia se cuenta cantando y el niño que la escucha se la aprende, la tararea, cambia alguna palabra porque no la recuerda o porque le da la gana. Así comienza ese niño a inventar su propia historia. Cuántas veces una historia se repite y se repite noche tras noche antes de ir a dormir: “¿Otra vez?” preguntamos atónitos. “Sí, ¡por fa!”…. Y volvemos a hablar sobre la bola de pelo que quiere saber quién es o sobre el ratón que busca amigos.
Niños y niñas necesitan historias para compartir con sus familias, con sus compas, para aprender palabras, para inventar otras, para reírse, para llorar, para preguntar y ser respondidos. Pero sobre todo y por encima de todo, necesitan compartir historias para sentirse acompañados.
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